martes, 9 de octubre de 2012

Memorias:

   Mientras escucho "Hoy mi deber era", imagino cinco meses que pasan volando y en un reencuentro. Hace un par de meses atrás las circunstancias eran favorables, tanto así que el tiempo pasaba volando, pero hoy el tiempo nos engaña y nos tiende la trampa de una larga espera, inexorable. Los momentos tienden a la monotonía, a la proyección de un solo día y, para disimular, escuchamos canciones, vemos fotos de tiempo atrás y quizás qué otras cosas, solo para disimular. En fin, a ambos no nos ha gustado esperar y las ida y vueltas resultan un tanto tediosas cuando en vez de acercarnos nos alejamos. Tu boca pequeña dentro de mi beso, qué haces tan lejos...Podría coleccionar y ser el mejor compilador de poemas y canciones que definan  nuestro presente, podría ahondar en mostrar mil palabras sin que fueran exactas, los significantes no muestran el verdadero significado de nuestras representaciones, de nuestras experiencias, se limitan en sí mismos.
   Las melodías dejaron de ser sutiles, los acordes no suenan igual, se desafinan en el intento de ser tocados. Las cuerdas se oxidan, el mástil se pudre junto con la madera, los clavijeros giran en solitario, sin siquiera mirarlos. El perfil me mira, sin ser correspondido y aun está ahí, esperando por ti junto al capodastro que se ha perdido. Los libros, por su parte, esas letras desangradas que se caen a pedazos se cierran y se abren esperando ser leídos, interpretados o malinterpretados. Antologías, poesía, cuentos, ensayos y novelas se traicionan a sí mismos para desafiar a la verdad, al entendimiento. El entendimiento inentendible por nosotros mismos, que buscamos explicaciones inexactas, inacabadas, porque todo siempre es y no sabemos más que eso. Por su parte las fotografías solo miran lo que sucede en este cuarto, sonríen y por las noches lloran, tienen un doble significado que aun no comprendo. Lo demás aun no significa, pero el tiempo les dará la razón.

viernes, 5 de octubre de 2012

significados, significantes y psicoanálisis

   Los significantes significan más que el significado. Condenados a la prematura muerte, los significados se manifiestan, expresan su deseo de inmortalidad por el que fueron creados. Temen lo que les pueda pasar, temen no servir su propósito, que las palabras simples las conviertan en parte de la historia remota que nadie piensa, que se conviertan en una circunstancia dentro de la etimología. Ayer y hoy es lo mismo, entonces ¿cuál es la diferencia? Tantos significados para tan pocos significantes. Las esferas culturales nos corrompen sutilmente hasta el punto de convertir nuestros deseos en inconscientes dentro de un imaginario colectivo. El deseo placentero que propicia la palabra no existe, el deseo inconsciente dejó de ser porque desapareció el significado. Las siluetas de algún principio de placer quedan relegadas a las profundidades de la mente que las produce, confundiendo incluso su misma inconsciencia, confundiendo así al experto, confundiendo así a la misma sociedad que duda de la existencia del mismo ser.


"Esas ciudades hostiles y a las que no se pertenece, el solitario individualismo de los sujetos que fijan sus ojos en las pantallas  o escuchan música aislados en sus walkman diseñan el paisaje después del desastre" (juegos de seducción).

domingo, 27 de mayo de 2012

De lo burdo a lo sagrado

   Un Parque común, con museos comunes, con personas comunes, con situaciones comunes, con árboles comunes, con edades comunes, con besos y caricias comunes. Todo, pero absolutamente todo esto no significa nada, no significa nada en el espacio público de lo que es común, pero es todo cuando trasciende lo público para desenvolverse en lo privado, en lo más íntimo del ser y de la condición humana de una mísera existencia. Se detiene, cambia, piensa y reflexiona...no, no, no piensa, solo siente y deja sentir la naturaleza que en ese instante se hace más notoria y voluble con el movimiento de las hojas que celebran cómo nuestras miradas se cruzan en movimientos sutiles. Sí, aquello común y burdo que había sido olvidado, eso que siempre está ahí, ahora se hace visible, cada detalle resalta ...perdón, al revés, el detalle resalta tu belleza, esa belleza que corrompe, esa belleza que el viento seduce con el movimiento de tu cuerpo. Sí, porque nada más importa, porque todo es común y a la vez nada lo es para nosotros, porque el presente ha sido generoso con nosotros, digo, conmigo. Sí, generoso porque hizo manifiesta la expresión del anhelo en un solo gesto, en el encuentro, en el encuentro de dos cuerpos que bailan sin compaces claros, que caminan sin rumbo cierto, que camina(ba)n lento y sin prisa del tiempo.
   Ese parque común que vuelve a ser parque, que vuelve a ser museos, personas, situaciones, árboles y edades...vuelve a significar nada. Porque nada es más nada que el mismo recuerdo y nada es más que el todo porque el todo dejó de existir. Porque el sentir de un cuerpo frágil se desmoronó y la razón lo dominó. Porque las hojas ya no hablan, ya no felicitan...la verdad, ya no me agradan, al menos las de esos árboles comunes, porque solo lo hacían cuando el viento, las miradas, la sutileza del gesto, el encuentro de dos cuerpos se compenetraban y formaban el todo que ahora se divide en ecos fragmentados que desorientan...te pierden. 
  Lo más terrible es que todo esto... es común y, quizás, lo más agónico es que el todo jamás signifique lo mismo después de la nada, porque las partes enmudecieron para siempre en la melancolía pusilánime de un corazón.   

para terminar...una imagen común

 
"Tengo mis lugares sagrados, porque en cada lugar
vive un recuerdo, por ello me restrinjo de ir a esos espacios,
porque ahí está su viva imagén"

lunes, 19 de diciembre de 2011

La señorita del retrato

I parte [19/12/11]
A veces, como me dijo una gran personita, leemos un par de novelas y creemos que nuestras vidas son como ellas. Somos los protagonistas de una gran novela, en donde nos saltamos a veces los prefacios para no saber el final de los acontecimientos, porque a fin de cuentas lo único que importa es la trama. Tal vez, como dijo A. Huxley, la gran diferencia entre la vida y la ciencia ficción es que esta última tiene sentido. Como sea, este es uno de los mejores capítulos de mi novela.
Esta personita que aparece como protagonista en mi novela, y que llamaré "señorita C", es una de esas personas iridiscentes, de esas que encuentras una entre miles, una de esas que adornan cada momento y lo enmarcan de una forma tan peculiar que es imposible que cada momento que vives con ella no se atesore en tu espíritu y corazón.
Intentando encontrar una manera para dar forma a estas emociones, intenté hacerlo a través de un retrato. Busqué la imagen que expresara toda su grandeza, aunque era inevitable llegar a la conclusión de que no hay imagen que valga su belleza, la viva imagen de verla bailar, sonreír y cantar. Se trata del todo y las partes, una cosa por si sola no significa a menos que esté en relación con todo lo que la rodea. Una imagen no capta lo que los ojos perciben: labios sutiles y perfectos, ojos con tierna mirada, piernas que al caminar parece que vuelan, brazos que juegan con el viento y el viento los pretende, reflejo del sol en su piel y en su pelo; gran perfección.
Es difícil pretender explicar o describir tal efecto, muchas veces las palabras son insuficientes, ya sea porque no las sabemos utilizar o ya sea porque su significado es demasiado limitado para expresar algún sentimiento. Quizás por esta razón es que a veces los silencios nos conectan de alguna forma que las palabras no pueden.
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   Con el pasar del tiempo un sin fin de cosas cambian, principalmente percepciones. Cuando las percepciones que nos causa el impresionismo de alguien o algo cambian, es letal.  Esas percepciones causan desilusión y eso implica haberse ilusionado una primera vez, lo que no implica que no pueda volver la ilusión, pero es bastante difícil. Lo triste es que en esta efímera vida a todos nos toca, al menos una vez, sufrir la exacerbación que suscita el ilusionismo.
   He estado pensando en esto últimamente, porque quizás esta percepción de la vida a algunos decepciona tanto que dejan de creer en lo que verdaderamente importa, aquello trascendental en la vida de cualquier individuo, el amor y la felicidad. Como dice Sagan: "amar no es solamente querer, es sobre todo comprender" y quien no esté dispuesto a comprender el amor, está perdido. Entonces aquel que ha sufrido la desilusión solo quiere, pero no comprende, por el contrario aquel que aun vive ilusionado y cree en alguien quiere y comprende con la razón y el corazón.
   Si alguien se atreviera a preguntar con qué situación me identifico, seguramente la respuesta sería "me identifico con las dos", pero que hoy estoy comprendiendo más este enigma, que ya a fuerza de errores he logrado entender. Este comprender se lo debo a dos personas, una que se empecinó en hacerme entender que el amor no es solo querer, que hay algo más allá que llega hasta el hiper uranus y que necesita ser cultivado día a día sin olvidos, pero que por torpeza e ingenuidad no supe jamás entender y hoy solo está presente en un hermoso recuerdo. La otra, está aquí, conmigo, me está enseñando lo que no aprendí, me está ayudando a comprender los crucigramas complejos que impone mi torpeza e incomprensión del amor. Esta personita es lo que ahora más valoro y adoro, porque es en ella donde puedo reposar y descansar cómodamente, es el espacio más placentero al que hoy puedo acudir, es el tiempo que se hace nada, es el todo dividido en partes, es lo que siento necesitar, es la señorita del retrato.
    



sábado, 3 de diciembre de 2011

Martín Rivas (26-p.80)

-¿De qué serviría ser constante a un hombre que no se atreviese a confesar nunca su amor? -Dijo Rivas, alentado por el raciocinio y la conclusión de Leonor.
-No sé -contestó ella-; por mi parte no comprendo en un hombre esa timidez.
-Señorita, se trata de su felicidad y tal vez de su vida -replicó con emoción Martín
-¿No exponen los hombres muchas veces su vida por causas menos dignas?
-Es verdad: pero entonces combaten contra un enemigo, y en el caso de que hablamos tal vez pueden dar a su amor más precio que a su vida. Rafael, por ejemplo, del que hemos hablado, no creo que tiemble en presenciar a un adversario, y, no obstante, jamás se habría atrevido a dirigirse a su prima de usted sin las felices circunstancias que los han reunido. Un amor verdadero, señorita, puede poner tímido como un niño al hombre más enérgico, y si ese amor es sin esperanza, le infundirá mayor timidez aún
-Dicen que todo se aprende con la práctica -dijo Leonor, con una ligera sonrisa-, y presumo que el modo de vencer esa timidez esté sujeto a la misma regla.
Martín no contestó, porque temía adivinar el objeto de aquella observación.

sábado, 8 de octubre de 2011

Sobre el camino

Mientras las miradas apacibles e indiferentes se tornaban monótonas con la luz de las ampolletas gigantes, volvía al suplicio de pensar en la bomba de tiempo que depositaron en nuestro pecho, donde el sonido del minutero cada instante destroza nuestra existencia. De tanto divagar en ese asiento, se asomaron algunos sombras misteriosas- de esas que turban el ánimo y, en algunos casos, lo destrozan en mil pedazos- que con aires de curiosidad intentaban menguar la corriente natural de mis pensamientos, aunque sus siluetas no eran más que un invento desnaturalizado (¿o naturalizado?) de la convención de nuestro tiempo. Cuando por fin comenzaba a terminar el primer ápice de mi agotado viaje, comenzaba el prólogo de un nuevo trayecto, en donde los prefacios quedaban pequeños al girar en torno a una charlatanería barata de palabras espirales. Bajaba apurado, casi escapando de esas sombras, para continuar subiendo entre música y sonidos-que aminoraban la carga de una pesada cruz que hace tanto tiempo estaba en las espaldas de ese pequeño bastardo- la estrepitosa escalera que no llevaba más que al mismísimo infierno. Luego de salir de los engranajes del inframundo, salí a tomar aire al purgatorio, eso quedaba a un par de peldaños más arribita de donde me encontraba, mientras el angustioso humo que desprendían los pequeños demonios se disipaba con la tranquilidad de la tarde, mi mente corría como nunca antes, era como un río turbulento de aguas enfurecidas en donde un pensamiento caía y se desvanecía en su corriente incontenible. Miles de ideas perecieron en las tormentosas aguas que pasaban sobre el Mapocho, una si bien recuerdo se salvó, pero con el reencuentro de esas sombras se perdió nuevamente y cayó al abismo donde se pierden los pensamientos más bellos que solo alcanzamos a acariciar a través de un cálido y entumecido roce de una mano estirada. Sin querer mis párpados se rindieron, ya se habían agotado de tan largo viaje, mientras unos los cerraban para volver al sueño que un día dejaron escapar, yo, agotado, volvía a abrirlos para continuar con el siguiente capítulo de mi tan entrañable novela, esa novela tan aguda y profunda que algunos llaman vida y otros muerte.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Duelo y amor

Hoy por la mañana escuchaba atentamente a Cristián Warnken, poeta y profesor de castellano, quien hablaba por primera vez acerca del fallecimiento de su hijo hace apenas cuatro años. Dentro de sus palabras, quizás las más importantes, se destacaban vida/muerte y alegría/tristeza, oposiciones que nos recuerdan lo que es y no es la vida en sí. La línea de nuestra vida está impregnada de esta realidad y sentimentalismo, desde el nacer hasta el morir, el efímero ciclo de nuestra existencia. De ahí la preocupación principal del Carpe Diem, no mirar ni el pasado ni el futuro (como diría Cubillos) "los que miran al pasado están muertos y los que miran hacia el futuro aún no han nacido". He ahí una filosofía de vida.
Lo grandioso de esta conversación fue el hincapié que se le hizo al duelo de una muerte como una instancia reflexiva y como un nuevo despertar de un individuo que había vivido en una oscuridad ante los signos que se le presentaban cada día. La pena del duelo nos insta a sentir más allá de lo que acostumbramos, puede ser engaño o verdad, todo depende de cómo cada uno se lo plantee, pero una cosa es clara: un sentimiento extremadamente fuerte, así como un amor cuando se convierte en duelo, más allá de tener susceptibilidades negativas posee una voluntad tremenda para lograr concebir los sentimientos tristes y penosos en algo positivo a través de la búsqueda del yo. Si lo vemos de esta perspectiva, pareciera que estamos todos entrelazados para cumplir un fin determinado en esta vida, sin embargo, creo fielmente en que cada uno es forjador de su propio camino y que de acuerdo a la trayectoria que elija logrará ayudar tanto como pueda, ya sea a través de su experiencia o a través de lo que puedan llegar sus capacidades.
El amor, cuando se convierte en duelo, es también una instancia reflexiva, donde cada vez nos situamos en la sensibilidad extrema con cada cosa que nos toca. Así, podemos comenzar a ver y apreciar cosas que jamás habíamos pensado que estaban, empezamos a percatarnos de lo que tenemos a nuestro alrededor, ya sabes, si antes veíamos un verde, ahora vemos veinte verdes o si antes no distinguíamos una mirada de otra, ahora podemos darnos cuenta que cada mirada proyecta algo diferente y así sucesivamente.

martes, 5 de julio de 2011

My favorite places

Isla de Pascua






Durango, México: "La zona del silencio"


Yunnan, región sureña de China.




Acantilados de Moher, tierras irlandesas



Teotihuacan, México



"Stonehenge". En Salisbury, al sur de Inglaterra.


La puerta de Aramu Muru, Perú.



Las pirámides de Egipto.


Glaciar Perito Moreno, Patagonia Argentina


Machu Picchu, Perú


Líneas de Nazca, Perú



Cataratas de Iguazú, Brasil




lunes, 23 de mayo de 2011

Para aquella princesita universitaria

A veces, y muy generalmente, la gente contradice su accionar con sus propias palabras. Cree que las decisiones que en juicio inoportuno emite son incuestionables, esas decisiones imperecederas que sin percatarse dañan a otro mucho más de lo que piensa, o bien, daña a quien las emite. Tan certeras y versátiles resuenan las palabras cuando se dicen con convicción y verosimilitud, sin embargo, cuando con el pasar del tiempo estas virtudes se tornan engañosas y lo que aparentaron un día ser, simplemente ya no son porque el propósito es diferente, nos engañamos y nos engañan. ¡Cuántas veces hemos escuchado consejos de seguir a la razón por sobre el corazón! o por el contrario ¡hacer caso al corazón y elidir la razón! Pero a pesar de esto, la irracionalidad del corazón nos pone frente a la espada y la pared y nuestros pensamientos que parecen tan sumisos y claros, se convierten en agonías, sufrimientos opacos que ennegrecen cada gesticulación que hacemos. Muchos se darán cuenta, tal vez, de esto, pero lo importante no es eso, si fuera la apariencia nada de esto sería sincero o serio, sin embargo, es aquel sentimiento que nos oprime a lo más hondo de la desilusión y decepción, en donde cada cual se percata que las apariencias no significan nada, si significaran el estado sería diferente. Todo, pero absolutamente todo se relativiza, todo recae en la inseguridad y en la relatividad. Todo se piensa, mucho por hacer, pero poco en lo concreto se hace; proyecciones, de esas muchas, pero perdidas nada. Alguien dijo alguna vez "Qué es la nada sin el todo o el todo sin la nada", pues es el mismo dilema tan claro como difuso.
¡Cuántos quisiéramos eludir estas faltas tan ensimismadas que nos desarticulan cada vez hasta quedar en polvo! "denigrante", saber qué y cómo, pero no saber otra tonta palabra para entender una emoción. Soslayarse en palabras de otros simulando ser sabio y erudito para intentar explicarnos algo que no podemos explicar o, por lo menos, acercarnos a eso que intentamos reformular a través de pésimas conjeturas, tan falsas como uno. ¡Cuántas veces quisiéramos pensar que aquello que fue nunca fue en realidad sino que aquello que era siempre debió haber sido, que nada debería haber cambiado! Aunque es imposible, consuela pensarlo.
Aquella princesita universitaria que algún día veía para alegrar mis días, con quien revoloteaba en los pasillos de la casa escuchando Manuel García, a quien dedicaba de vez en vez un par de acordes de aquella canción que nos recordaba, con quien me escapaba de mis quehaceres universitarios para emprender una pequeña salida a la playa, quien cuando fervientemente me pedía que fuéramos al cine no podía mirarla a los ojos y pronunciar un no como respuesta, a ella a quien pienso nunca enaltecí como debería haber sido. Hay tantas cosas que podría nombrar, pero no sería sensato ni prudente, más bien exacerbo todo esto, no tan solo porque lo siento, más bien porque lo agradezco y, en gran medida, lo extraño. Así que, como sé que esto no lo verás en mucho tiempo, preferí que quedara guardado desde ya en palabras escritas con tinta pusilánime que me presta el corazón o- mejor dicho- tu corazón, porque creo que en estos momentos no me pertenece. Para finalizar, simplemente gracias.

miércoles, 11 de mayo de 2011

La fauna de los espejos

«En aquellos tiempos, el mundo de los espejos y el mundo de los hombres no estaban aislados entre sí. Eran, además, muy diferentes: ni los seres, ni las formas, ni los colores coincidían. Los dos reinos, el de los espejos y el humano, vivían en paz. Se entraba y se salía de los espejos.

Una noche, la gente de los espejos invadió la tierra. Su fuerza era grande, pero después de sangrantes batallas, las artes mágicas del Emperador Amarillo prevalecieron. Rechazó a los invasores, los aprisionó en los espejos y les impuso la tarea de repetir, como en una especie de sueño, todas las acciones de los hombres. Les privó de su fuerza y de su figura y los redujo a simples reflejos serviles. Un día, sin embargo, se liberarán de este letargo mágico... Las formas comenzarán a despertarse. Diferirán poco a poco de nosotros, nos imitarán cada vez menos. Romperán las barreras de cristal y de metal y esta vez no serán vencidas.»

Borges, La fauna de los espejos








sábado, 16 de abril de 2011

Canción de los amantes muertos

Ella era bella y era buena.

Perdonalá, Señor!

Él era dulce y era triste.

Perdonaló, Señor!

Se dormía en sus brazos blancos
como una abeja en una flor.

Perdonaló, Señor!

Amaba las dulces canciones,
ella era dulce canción!

Perdonalá, Señor!

Cuando hablaba era como si alguien
hubiera llorado en su voz.

Perdonaló, Señor!

Ella decía:-"Tengo miedo.
Oigo una voz en lo lejano".

Perdonalá, Señor!

Él decía:-"Tu pequeñita
mano en mis labios".

Perdonaló, Señor!

Miraban juntos las estrellas.
No hablaban de amor.

Cuando moría una mariposa
lloraban los dos.

Perdonalós, Señor!

Ella era bella y era buena.

Él era dulce y era triste.
Murieron del mismo dolor.

Perdónalos,
Perdónalos,

Perdonalós, Señor!



(Pablo Neruda)

lunes, 4 de abril de 2011

Oda al día feliz

Esta vez dejadme

ser feliz,

nada ha pasado a nadie,

no estoy en parte alguna,

sucede solamente

que soy feliz

por los cuatro costados

del corazón, andando,

durmiendo o escribiendo.

Qué voy a hacerle, soy

feliz,

soy más innumerable

que el pasto

en las praderas,

siento la piel como un árbol rugoso

y el agua abajo,

los pájaros arriba,

el mar como un anillo

en mi cintura,

hecha de pan y piedra la tierra

el aire canta como una guitarra.

Tú a mi lado en la arena

eres arena,

tú cantas y eres canto,

el mundo

es hoy mi alma,

canto y arena,

el mundo es hoy tu boca,

dejadme

en tu boca y en la arena

ser feliz,

ser feliz porque sí, porque respiro

y porque tú respiras,

ser feliz porque toco

tu rodilla

y es como si tocara

la piel azul del cielo

y su frescura.

Hoy dejadme

a mí solo

ser feliz,

con todos o sin todos,

ser feliz

con el pasto

y la arena,

ser feliz

con el aire y la tierra,

ser feliz,

contigo, con tu boca,

ser feliz.



(Pablo Neruda)


sábado, 29 de enero de 2011

Mi ideal político es el democrático. Cada uno debe ser respetado como persona y nadie debe ser divinizado.

Desde siempre la política ha sido uno de los temas prohibidos en la mesa, no nos cansamos de discutir unos con otros para saber quién es el que posee mayor grado de razón y cuando se ve al otro con argumentos sin fundamento nos autoproclamamos victoriosos y nos investimos de nuestro propio orgullo del saber. Izquierda y derecha, dos oposiciones binarias que ejemplifican el trato humano que diariamente nos brindamos, unos con otros torpemente nos ensalzamos de nuestras creencias para enlutar las del otro, nos deshumanizamos sutilmente y nos convertimos en las contradicciones de nuestras ideologías, pasamos de ser debatientes a simples argumentos y olvidamos ser personas. Nos revestimos de sabidurías y argumentos sólidos para enfrentarnos en una competencia sin fin y ¿Para qué? para aplacar lo que diariamente decimos de la caridad, solidaridad y fraternidad, todas esas virtudes que alabamos en nuestros discursos dejan de ser versátiles y verosímiles pues nuestras palabras se contraponen con nuestras acciones. Con esto, quiero llegar a esas personas que dejan de creer o que creen demasiado- tanto así que caen en su propia ceguera potenciando los falsos discursos- para llegar a ser un poco más razonables y para pensar antes de actuar. Pese a que sabemos lo correcto por las costumbres de nuestra cultura y los principios que nos han inculcado nuestros progenitores, no sabemos pensar, no nos han enseñado a pensar de manera correcta en circunstancias adversas, ante cualquier aviso de emergencia simplemente sacamos nuestras garras y atacamos lo primero que sentimos como amenaza, sin embargo, esa misma amenaza es víctima y persona, hecho que los políticos no logran comprender.
Cuando entré como mechón en la Católica de Valpo, jamás imaginé que vería tantas palabras escupidas al cielo caerse en los mismos rostros de los que propagaban los grandes ideales. Cada día sosteniendo sus fortalezas, sus críticas, los criterios de cómo enfrentarse a otros, las salidas a las calles, las protestas masivas y todo en un mismo eje: Fastidiar al partido sin importar si lo que se hace es bueno o malo. Pues es más sencillo criticar que agradecer, es más fácil ver defectos que virtudes y es por eso que sentimos al país deficiente.

¿Qué más pruebas queremos que las fallas de nuestro sistema que se ven todos los días?¿qué más pruebas queremos si no somos capaces de hacer nada? Como dijo alguna vez Nietzsche: "La fórmula de mi felicidad: un sí, un no, una línea recta, una finalidad. ¡Que nuestra felicidad comparta los mismos fines y no justifiquemos a través de los medios, simplemente preservemos el bien común y el bienestar de nuestros compatriotas!

domingo, 23 de enero de 2011

Automatización

“Yo estaba limpiando la pieza, al dar la vuelta, me acerqué al diván y no podía acordarme si lo había limpiado o no. Como esos movimientos son habituales e inconscientes no podía acordarme y tenía la impresión de que ya era imposible hacerlo. Por lo tanto, si he limpiado y me he olvidado, es decir, si he actuado inconscientemente, es exactamente como si no lo hubiera hecho. Si alguien consciente me hubiera visto, se podría restituir el gesto. Pero nadie lo ha visto o sí lo ha visto inconscientemente, si toda la vida compleja de tanta gente se desarrolla inconscientemente, es como si esta vida no hubiera existido". (Nota del diario de L. Tolstoi del 28 de febrero de 1897, Nikolskoe. Letopis, diciembre de 1915. p. 354).

martes, 7 de diciembre de 2010

“¡Oh Capitán! ¡Mi Capitán!”

Oh Capitán, mi Capitán:
nuestro azaroso viaje ha terminado.
Al fin venció la nave y el premio fue ganado.
Ya el puerto se halla próximo,
ya se oye la campana
y ver se puede el pueblo que entre vítores,
con la mirada sigue la nao soberana.

Mas ¿no ves, corazón, oh corazón,
cómo los hilos rojos van rodando
sobre el puente en el cual mi Capitán
permanece extendido, helado y muerto?

Oh Capitán, mi Capitán:
levántate aguerrido y escucha cual te llaman
tropeles de campanas.
Por ti se izan banderas y los clarines claman.
Son para ti los ramos, las coronas, las cintas.

Por ti la multitud se arremolina,
por ti llora, por ti su alma llamea
y la mirada ansiosa, con verte, se recrea.

Oh Capitán, ¡mi Padre amado!
Voy mi brazo a poner sobre tu cuello.
Es sólo una ilusión que en este puente
te encuentres extendido, helado y muerto.

Mi padre no responde.
Sus labios no se mueven.
Está pálido, pálido. Casi sin pulso, inerte.
No puede ya animarle mi ansioso brazo fuerte.
Anclada está la nave: su ruta ha concluido.
Feliz entra en el puerto de vuelta de su viaje.
La nave ya ha vencido la furia del oleaje.
Oh playas, alegraos; sonad, claras campanas
en tanto que camino con paso triste, incierto,
por el puente do está mi Capitán
para siempre extendido, helado y muerto.

Walt Whitman

martes, 5 de octubre de 2010

El espíritu irracional feliz

Como es menester mencionar, toda sociedad está conformada por individuos de diferentes razas, valores y cargos sociales, no obstante, pese a toda superficial diferencia, todas las comunidades y sociedades tienen un espíritu intacto manifestado en su pasado, presente y/o futuro. Estos espíritus trascendentes son los que hoy me han hecho escribir acerca del espíritu joven, prematuro, carente de razón y argumentos lógicos; el espíritu de los niños.
Hoy por hoy, la televisión, la radio, el diario y todo medio de comunicación masivo involucra una inmensa responsabilidad en la conciencia colectiva e individual, considerando que los adolescentes y adultos conforman la mayor cantidad de habitantes en nuestro país y que estos son los que mayor uso de raciocinio tienen, vemos cómo mente y conciencia han sido cautelosamente manipuladas por diferentes entes. Así, nadie está libre de los lavados de cerebro suscitados explícita o implícitamente en las calles de nuestra ciudad, sin embargo, aquellos que-por no desarrollarla aún completamente- son carentes de esta capacidad, logran prescindir de estas marginalidades grotescas e indignas para disfrutar sin preocupación alguna el derecho de vivir.
El alma de niño y su expresión física son el fiel reflejo del espíritu libre, el cual se soslaya en la sinceridad, simplicidad, humildad, ternura, pero por sobre todo, en la fragilidad. Así, vemos en todos lados tanto en la tele como en las calles, que en cualquier familia con problemas quien sufre los mayores perjuicios son estas pequeñas almas. Así, por ejemplo, si los padres viven de la delincuencia, el niño sufrirá y se acostumbrará al sentimiento que luego se transformará en vicio y admiración. Por otro lado, si los padres, pese a su vulnerabilidad, se desenvuelven de manera correcta en la sociedad y se preocupan física y psicológicamente del niño, este crecerá adecuadamente.
Este espíritu libre es el ejemplo de cómo debemos vivir la vida, incluso cuando seamos conscientes de todo lo que suceda, provocar e influir positivamente en los demás para conformar una sociedad mejor y más justa es el ideal de cualquier ciudadano. La delicadeza, sensibilidad y fragilidad de la sociedad son dos almas: la de los niños y la de los ancianos, si prescindimos de alguna y olvidamos su importancia es porque simplemente hemos caído en un profundo estado de insensibilidad.

jueves, 29 de julio de 2010

La gran sensación de que todo está acabado y que nada más vendrá, en términos sociales, aparentemente el orden perfecto de las cosas ya está decidido, por lo que ya nada puede estar fuera de una ley universal. En consecuencia, se vive cada día en condiciones prematuras y cercanas a la inconsciencia, este es el límite al cual nos aferramos cada día al encontrarnos inmersos en el sistema. Por lo visto, a su vez, es inexorable inmiscuirse en este sistema para sobrevivir, aunque se anhele lo contrario (es como la historia que contaba el clérigo al señor K en la catedral en el libro "El Proceso" de Kafka. Un centínela ...bla bla bla) . Sin embargo, siendo fiel a mi política, existen esas personillas que cambian a las personas y por ende al mundo, ya sea con escritos, símbolos, signos o ya sea con actos concretos.
Lo trágico está en que cada día que avanza se complica aún más cambiar, modificar, motivar o inspirar a cada persona, puesto que la sociedad se vuelve cada vez más exigente, lo que conlleva muchas veces a que esos grandes seres se pierdan en la penumbra de una sociedad enajenada.
La incertidumbre de estar en este sistema es lo que muchas veces me impide escribir. Un sistema con poder inimaginable al cual nos subordinamos tanto que llegamos a perder el juicio, la razón. De ahí que existan tantas personas, que pese a no ser genios, se preocupen en tratar de cambiar la mente de las personas ¿Qué más talentoso que eso? De ahí mi respeto y admiración hacia algunos escritores, músicos y pintores que, no siendo famosos ni genios, luchan por conservar viva la ilusión de un gran cambio. No de pretender cambiar mentes a su favor, sino todo lo contrario, de cambiarlas para que puedan servirse de su propio "logos". Así, se lograría lo que tanto se anhelaba en la temática de 1984; el cambio. Un cambio que se manifiesta en la estratificación social, en donde la prole (la mayoría) pueda darse cuenta de su excesivo poder para poder vivir en igualdad de condiciones con la clase alta. Un cambio social, indudablemente requiere un cambio en todos los aspectos, de ahí que mi ejemplo tal vez no sea el más apropiado. Como sea, apoyo a los precursores del cambio, a sus seguidores y todo lo que conlleve al bien común.

domingo, 30 de mayo de 2010

¿A quién no le gustaría ser recordado? Dentro de la historia universal hemos encontrado vestigios de numerosos hombres que solo vivieron para ser recordados, otros simplemente siguieron sus ideales y crearon así revoluciones importantes ¿Pero qué hay más allá de eso? La línea excesiva sigue y los aspectos humanos no cambian, esas metafísicas universales como el amor, la emancipación, la revolución, la amistad, etc. son parte de esta línea: una sucesión continua e indefinida de puntos en la sola dimensión de la longitud. Estos hombres, muchas veces cuestionando su grandeza, han logrado penetrar en el corazón de muchos, influyéndolos considerablemente a seguir con el legado, no obstante ¿Qué sigue? ¿Hay una finalidad? o simplemente hablamos de finalidad sin finalidad. La finalidad se consigue en el camino, dicen algunos, pero entonces estos grandes cambios no son nada más que experimentos y, en el caso que resulte, el fin justifica los medios ¿no?
La estupidez humana es tan grande como la cantidad de personas que habitan en este mundo, en base a principios o voluntades generales establecemos nuestros parámetros para vivir, olvidando cosas esenciales tanto inmanentes como trascendentes. Es por eso que la masa se pregunta por el sentido de su vida, pues pareciera que son máquinas automáticas que fueron programadas para realizar todos los días el mismo ejercicio, dejando de lado la actividad más importante de todas: vivir y disfrutar a concho esa vida que, por cierto, es tan efímera.
Porque en realidad nadie jamás responderá al qué viene después de la muerte, pues somos seres trascendentes pero a la vez mortales. Así que desde esta mirada, sacrificar una o dos vidas en pro del bien común sería éticamente correcto, además ¿quién se acordaría de esas vidas? ¿Cuántas no se han sacrificado ya y no son memoradas jamás? Ojalá que aquello que nos hace creer esta burocrática sociedad sea de alguna forma cierto, porque de lo contrario, se ha jugado con miles de vidas inocentes en vano. Y de no ser así todos estamos errando hasta con nuestros propios pensamientos.

martes, 20 de abril de 2010

Como una derrota que no es derrota

Un minuto de silencio no sería suficiente para descansar y dejar de pensar. Han sido días pesados, duros y agotadores; además no sé cómo aún soportamos los viajes de un lugar a otro y, más aún, a la gente que nos rodea en esos viajes. Hubiese querido que en este momento mi vida se automatizara y quedara expuesta a los habituales actos de la humanidad, pero lamentablemente eso no pasará, porque soy partidario de que cuando uno adquiere conocimientos fundamentales es imposible sacarlos de nuestra mente. No obstante, esta misma forma me automatizaría, si tal fuese la gracia, sin embargo, los detalles de la vida (esos cuales la gente jamás se fija y uno sí) son los que desautomatizan cualquier vida que tenga rasgos de sabiduría y, talvez, razón.
Me gustaría contar alguna anécdota que me ha sucedido en estos días, la cual me ha hecho llegar a esto. Y es que la derrota te absorbe de tal forma, que cuando te das cuenta que hay algo mal, a la vez te percatas de que nada más puedes hacer, dicho de otro modo, cuando tienes la oportunidad de enfrentarte a ella simplemente no puedes por tu incapacidad. Hipocresía, mediocridad, etc. pueden nombrarlo de cualquier manera si es con tal de fastidiar al otro. Inreíblemente siempre lo miraba desde fuera, pero graciosamente estaba ahí, parado frente a todos sin nada que decir: un acto de presencia, decir estupideces e imbecilidades para hacer frente a algo que ya estaba predispuesto por la incapacidad de la comunicación. Lo peor fue una cara peculiar que no podía prescindirse, una cara que, si hubiera sido en otro contexto, hubiese golpeado con mucho gusto.
Con esto quisiera finalizar: nadie está exento de daño físico y mental, nadie está exento de la libertad de otros y, por tanto, nadie está libre de suscitar o recibir.

jueves, 1 de abril de 2010

medios y sentimientos

Todo se modifica con el pasar de los años: unos nacen y otros envejecen, la ideología cambia o prevalece, entre otras tantas cosas. Algunos sociólogos dicen que es el fin de las ideologías, un par de historiadores dicen que es el fin de la historia...Al parecer siempre se habla de fin.
Esta reflexión nace principalmente de una apestosa clase de antropolgía cristiana, en donde la profesora hizo alusión vagamente de este tema. Pues, considero que esto fue lo más interesante de dicha clase. Al cambiar la naturaleza, cambia el hombre; al cambiar el hombre, cambia la realidad. En consecuencia, obtenemos un resultado poco fructífero, puesto que somos beneficiarios de una acción que con el tiempo empeora más y más. La sociedad varía, al igual que cualquier cultura, pero si nos dirigimos a lo particular, quien es actor principal de los hechos es el propio hombre (como individuo), por tanto el hombre es el ser racional culpable de su propia condena. Es tal el tiempo peyorativo que, enajenados, no nos percatamos de detalles que se muestran como ventajas o como desventajas. El propio caso de internet: "se estima que un sexto de la población mundial, unos mil millones de personas, tienen acceso a internet" (El Clarín de Chile). Entonces, al someternos a esta condición humana, nos sometemos también a la insensibilidad de nuestros prejuicios, esto es, automatizamos hábitos que se convierten en costumbres. Si antes se escribían cartas con bolígrafo, hoy se hace con un teclado; si antes se demoraban semanas en llegar al destinatario, hoy el mensaje se demora segundos. Entonces ¿Cuál es la desventaja? Simplemente que ya no sensibilizamos, si antes nuestros padres y abuelos debían esperar con tantas ansias una respuesta que demoraba días, esto los hacía extrañar y anhelar lo que no tienen al alcance de un click, lloraban, rezaban, oraban y sentían lo que nosotros ya no sentimos. Porque a nosotros los jóvenes se nos da todo cuando queremos, es decir, nos invade la imediatez, olvidamos las cosas importantes y nos dejamos llevar por los medios (de comunicación) que no siempre son lo mejor (manipulacion). Aunque tengamos toda la información del mundo en una pantalla, no se puede olvidar la esencia del ser humano, su naturaleza: vivir en sociedad, por ende, compartir y sentir del modo más imposible existente. Recordemos que cada uno somos "Humano, demasiado humano".